Política

Demócratas y republicanos tienen un problema: Trump

WASHINGTON – Como casi todos los demócratas, Dan Restrepo no simpatiza con Donald Trump. Lo sufre. El ex asistente especial del presidente Barack Obama y director para asuntos del hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional está preocupado por la crispación social que reina en Estados Unidos. ¿Es culpa de Trump? “No es la causa, sino el síntoma”, confiesa en la sala de reuniones del Center for American Progress, donde trabaja. “Es el síntoma de varios procesos que hemos vivido en los últimos treinta años, desencadenantes del estancamiento económico y de la crisis global de 2008”, abunda en detalles. Trump confunde el síntoma con un virus. Y lo contagia. En apenas 17 horas despotricó por Twitter contra los senadores John McCain (republicano) y Chuck Schumer (demócrata); el basquetbolista Stephen Curry (Golden State Warriors); la Liga Nacional de Fútbol Americano; el dictador norcoreano Kim Jong-un, e Irán. Eso ocurrió en un día libre. Entre el 1 de enero y el 19 de octubre de 2017 martilló 153 veces las palabras fake news (noticias falsas), según Politifact, (leer más)

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Échale la culpa a Obama

Lapidario, el director del FBI, James Comey, desestimó la imputación de Donald Trump contra Barack Obama. Lo acusaba de haberlo espiado durante la campaña de 2016. Una denuncia sensacional, pero sin fundamento. ¿Cómo surgió? El conductor de un programa de radio, Mark Levin, lanzó la historia al aire. Obama se habría valido de “medios del gobierno federal” para intervenir la línea telefónica de Trump. De ser cierto, era “el gran escándalo”, como lo definió Levin. El sitio Breitbart News, antes dirigido por Steve Bannon, jefe de estrategia de la Casa Blanca, la echó a rodar cual bola de nieve. En menos de 24 horas, Trump disparó furibundos tuits contra su antecesor: “¡Terrible! Acabo de enterarme de que Obama tenía mis líneas pinchadas en la Torre Trump antes de la victoria. No se encontró nada. Esto es ¡McCarthyismo!”. Asombroso. El presidente de los Estados Unidos, nada menos, había comprado la idea de la conspiración. Y comenzó de ese modo una caza de brujas al estilo de las emprendidas por el senador republicano Joseph McCarthy en los (leer más)

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Putin atiende en Washington

En diciembre, mientras funcionarios de Rusia, Turquía e Irán evaluaban en Moscú la situación de Siria tras la caída de Alepo, Michael Flynn mantuvo contactos con el embajador ruso en Washington, Sergei Kislyak, Hablaron de las sanciones de Barack Obama contra el gobierno de Vladimir Putin por los ciberataques que perjudicaron a la candidata demócrata en las elecciones de noviembre, Hillary Clinton. Flynn asumió en enero como consejero de Seguridad Nacional del gobierno de Donald Trump. Duró 24 días. El FBI descubrió que su versión de los diálogos con el embajador ruso distaba de la que le había brindado al vicepresidente Mike Pence y a otros altos cargos. El Acta de Ley Logan, aprobada durante la presidencia de John Adams en 1799, dice que es ilegal que “ciudadanos no autorizados” negocien con gobiernos extranjeros. De haber quebrantado “las medidas de los Estados Unidos”, el general retirado Flynn, condecorado por desmantelar redes insurgentes en Afganistán e Irak, debió ser “multado bajo este título, puesto en prisión por no más de tres años, o ambas”. No ha (leer más)

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La sombra de Trump

El provocador de ultraderecha Milo Yiannopoulos iba a dar una conferencia en la Universidad de California en Berkeley, San Francisco. Debieron cancelarla por violentas protestas de los estudiantes. Apenas se enteró, Donald Trump disparó desde Twitter: “Si la UC (Universidad de California) Berkeley no permite la libertad de expresión y ejerce la violencia contra personas inocentes que tienen puntos de vista diferentes, no habrá fondos federales”. Escribió en mayúsculas lo último, “no habrá fondos federales”, de modo de reforzar la amenaza. Traducido: no toquen a Alt-Right (Derecha Alternativa) o lo pagarán caro, carísimo. ¿Qué llevó al presidente de los Estados Unidos a salir en defensa del periodista británico Yiannopoulos, editor de tecnología del sitio de extrema derecha Breitbart News? El insoslayable influjo de su ex director ejecutivo, Steve Bannon, ahora jefe de estrategia de la Casa Blanca. El poder detrás del poder o, quizás, el arquitecto del caos. La sombra de Trump, más allá de que desde su arribo a Washington se haya despachado con igual vehemencia que su jefe contra la prensa. La tildó (leer más)

Política

El sincericidio de Trump

¿Qué hace al filo de las seis y media de la mañana de un lunes el presidente electo de los Estados Unidos en una semana durante la cual brindará su primera conferencia de prensa en casi medio año y, a su vez, varios miembros de su gabinete desfilarán por el Senado para ser confirmados? ¿Duerme? ¿Medita? ¿Proyecta su inminente gobierno? Frío. Despacha furibundos tuits contra la actriz Meryl Streep en respuesta a un discurso de la noche anterior, durante la ceremonia de los Globos de Oro, en el cual se sintió aludido sin ser mencionado. Le reprocha ser “una de las actrices más sobrevaloradas de Hollywood” y “una lacaya de Hillary, que perdió de manera aplastante”. Donald Trump continúa en campaña y, con el mismo tono grosero con el cual trata a los periodistas escépticos o enrolados en medios de comunicación críticos, echa mano de su juego favorito, Twitter, acaso como el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, muestra músculo lanzando misiles a diestra y siniestra. Es la era de los mandatarios envalentonados, como (leer más)

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El año de Trump y el Brexit

Como es habitual en diciembre, el sitio digital Politifact convoca a sus suscriptores a elegir la mentira del año. Fue difícil en 2016. La mentira del año pudo haber sido el firme rechazo de Hillary Clinton a la acusación de haber enviado material clasificado por su correo electrónico privado mientras era secretaria de Estado de Estados Unidos o las denuncias de Donald Trump sobre el presunto fraude electoral del que iba a ser víctima. Hubo más mentiras, atribuidas a las plataformas no tradicionales Google, Facebook y Twitter, como el supuesto apoyo del papa Francisco al candidato republicano. Esas noticas circularon más en la red y recibieron más comentarios que las reales. En el año del Brexit, del tropiezo del acuerdo de paz de Colombia en un referéndum innecesario y de la victoria de Trump, entre otros reveses de la clase política, el Diccionario Oxford escogió su propia palabra para describir el contratiempo y la conmoción que han supuesto. Se trata de post-truth o posverdad. El adjetivo denota “circunstancias en las cuales los hechos objetivos son (leer más)

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El miedo y la ira se dieron la mano

En las primeras horas del 9 de noviembre, apenas los periodistas olfateamos el fiasco de Hillary Clinton en las presidenciales de los Estados Unidos, giramos sobre nuestros talones y, en un pispás, enfilamos hacia el hotel en el cual Donald Trump festejaba su victoria. Era una noche plomiza, lluviosa, sobre una ciudad, Nueva York, más habituada al frenesí del mediodía que a los sacudones nocturnos. Las lágrimas de los demócratas eran elocuentes. Ese día, aún incipiente, se cumplía un nuevo aniversario de la caída del Muro de Berlín o, en palabras de Francis Fukuyama, de “la universalización de la democracia liberal occidental como la forma final del gobierno humano”. El final de la historia, un diagnóstico apresurado, pasó a ser el prólogo de una nueva era en un año, 2016, signado por el Brexit y coronado por Trump como paradigmas de la demolición del orden anterior, en repudio al statu quo, y por el afianzamiento de liderazgos de sesgos autoritarios. Ganaron el miedo y la ira. Lejos de 1989. La desilusión generalizada con la globalización, (leer más)

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La mentira del año

Por Jorge Elías Como es habitual en diciembre, el sitio digital Politifact convoca a sus suscriptores a elegir la mentira del año. Es difícil esta vez. La mentira del año pudo ser el firme rechazo de Hillary Clinton a la acusación de haber enviado material clasificado por su correo electrónico privado mientras era secretaria de Estado de los Estados Unidos o las denuncias de Donald Trump sobre el presunto fraude electoral del que iba a ser víctima. Hubo más claro, atribuidas a las plataformas no tradicionales Google, Facebook y Twitter, como el supuesto apoyo del papa Francisco al candidato republicano. Esas noticas circularon más en la red y recibieron más comentarios que las reales. En el año del Brexit, del tropiezo del acuerdo de paz de Colombia en un referéndum innecesario y de la victoria de Trump, entre otros reveses de la clase política, el Diccionario Oxford escogió su propia palabra para describir el contratiempo y la conmoción que han supuesto. Se trata de post-truth o posverdad. El adjetivo denota “circunstancias en las cuales los (leer más)

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Trump construcciones

Por Jorge Elías NUEVA YORK. – Cuando el jefe de la campaña de Hillary Clinton, John Podesta, les dijo a los suyos que se fueran a dormir porque la candidata no iba a presentarse en el Centro de Convenciones Jacob K. Javits, de Manhattan, la suerte estaba echada. Eran las dos de la mañana del miércoles 9 de noviembre, aniversario de la caída del Muro de Berlín. Veintisiete años después, otro muro comenzaba a levantarse. No en Alemania sino en los Estados Unidos. Muchas mujeres, denigradas por Donald Trump, rompieron en llanto. Debían digerir la realidad, más allá de las protestas inspiradas en el lema “Not my president (No es mi presidente)”. La transición civilizada, encarada de inmediato por Hilary con su aceptación de la derrota y por Barack Obama en su condición de presidente saliente, no alcanzó a mitigar la perplejidad de aquellos que, alentados por encuestas erróneas, creyeron que el mapa pintado de rojo, el color de los republicanos, podía teñirse de azul, el de los demócratas. Son los colores de la bandera (leer más)

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Trump aprovecha la banda negativa

Por Jorge Elías NUEVA YORK. – Durante la proclamación de su victoria en las presidenciales de los Estados Unidos, Donald Trump dejó entrever un sesgo infrecuente en estas latitudes: la arrogancia. Trump soslayó a la estructura de su partido, el republicano, y habló de la creación de un movimiento propio, personal, conformado por una legión de desencantados con los políticos tradicionales, de los cuales tomó distancia durante una campaña plagada de agravios contra su rival, Hillary Clinton, y contra determinados segmentos de la población, como los mexicanos, tildados de violadores, y los musulmanes, sospechosos de terrorismo. La fórmula de Trump, políticamente incorrecta, terminó dándole frutos inesperados como outsider (ajeno a la política) u hombre de negocios, su mote favorito, frente a encuestas que, como en las primarias republicanas, el Brexit (la salida del Reino Unido de la Unión Europea), el rechazo de los colombianos al acuerdo de paz con las FARC y otros acontecimientos, presagiaban el resultado contrario. Esa fórmula, sazonada con un discurso radical, caló hondo en la clase blanca trabajadora y rural de (leer más)

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Hasta la vista, Obama

Por Jorge Elías NUEVA YORK. – Cuando asumió el poder en 2009, Barack Obama prometió poner fin a las guerras declaradas por su antecesor, George W. Bush. En 2011 anunció el retiro del último soldado de Irak. Tres años después envió asesores militares a ese país para colaborar en la batalla contra el Daesh o Estado Islámico (EI). Sólo en 2015, los Estados Unidos arrojaron 23.144 bombas. La mayoría, 22.110, en Irak y en Siria. Además de dar la venia para continuar las guerras inconclusas en Irak, Siria y Afganistán, Obama aprobó ataques contra grupos terroristas en Libia, Pakistán, Somalia y Yemen. En casi ocho años de gobierno ha llevado más tiempo en guerra que cualquiera de sus predecesores. Es una rareza después de haber recibido el premio Nobel de la Paz en 2009. Ese año, Obama pronunció un discurso histórico en la Universidad de El Cairo. Llamó a terminar con el antagonismo entre el islam y Occidente e invitó a los musulmanes a aislar a los extremistas y asumir su papel como parte de (leer más)

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Los Pieles Rojas pasan de Hillary y Trump

Por Jorge Elías NUEVA YORK. – Dos días antes de las elecciones de 2012, Barack Obama recibió una pésima noticia: los Redskins, equipo de fútbol americano de la ciudad de Washington, habían caído 21 a 13 contra los Carolina Panthers. De haberse cumplido la Redskins Rule (Regla Redskins), Obama llevaba las de perder frente al candidato republicano, Mitt Romney. Terminó siendo reelegido, pero aquello pareció ser un mal presagio. El resultado de 17 de las últimas 19 presidenciales ha estado sujeto a esa cábala casi infalible, vital para los apostadores. En 1937, los Redskins se mudaron a Washington. Tres años después, en 1940, comenzó la curiosa profecía con la segunda reelección de Franklin Delano Roosevelt, demócrata, frente a Wendell Willkie, republicano. Los Redskins les habían ganado dos días antes a los Pittsburgh Steelers por 37 a 10. En 2008, los Redskins cayeron frente al mismo rival por 23 a 6. Como presunta consecuencia de ello, el candidato opositor, Obama, derrotó a John McCain, republicano como el presidente saliente, George W. Bush. ¿Qué ocurrió el domingo (leer más)

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Trump y Putin, extraña pareja

Por Jorge Elías Cuando todo parecía calmarse después de los escándalos desatados por las intromisiones de Vladimir Putin y de WikiLeaks en las presidenciales de los Estados Unidos, el FBI desató otro vendaval. Su director, James Comey, aportante en las últimas campañas republicanas, anunció que investiga nuevos correos electrónicos que comprometerían a Hillary Clinton. Surgieron de una pesquisa paralela, la de Anthony Weiner, ex congresista demócrata y marido en trámite de separación de Huma Abedin, persona de máxima de Hillary en el Departamento de Estado y en la campaña electoral. Weiner fue descubierto tres veces por su ex esposa enviándoles fotos suyas en paños menores a sus admiradoras por las redes sociales y el correo electrónico. En su teléfono móvil descubrió ahora el FBI correos electrónicos con información clasificada de Hillary durante su gestión como secretaria de Estado. Hillary creyó resuelto el embrollo de los correos electrónicos cuando fue exonerada por el Congreso. Denunció, a su vez, el presunto vínculo entre Putin y su rival, Donald Trump. Que no, que no lo conozco de nada, (leer más)

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Esa cosa llamada mujer

Por Jorge Elías El discurso misógino de Donald Trump entraña un obstáculo insalvable: el rechazo que provocan sus bravuconadas entre las mujeres. De ser resueltas las presidenciales del 8 de noviembre sólo por ellas, el candidato republicano perdería por 15 puntos frente a Hillary Clinton, según el resumen de encuestas nacionales del portal FiveThirtyEight. De ser resueltas sólo por ellos, como ocurría hasta 1920, el desenlace sería el opuesto. Son elecciones indirectas. El ganador debe obtener por lo menos 270 votos del total de 538 en el Colegio Electoral. En el primer caso, Hillary alcanzaría 458 votos contra 80. En el segundo, sorpresa: Hillary, 188; Trump, 350. ¡Casi el doble! Eso se traslada a la intimidad. El presidente del Partido Republicano en Ohio, Matt Borges, se vio en figurillas cuando su esposa, Kate, le prohibió colgar un cartel de Trump en el jardín del frente de su casa, en los suburbios de Columbus, algo usual en las campañas de los Estados Unidos. Era el partido o el matrimonio en un estado industrial con una población (leer más)

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Trump, Hillary, verdad y consecuencia

Por Jorge Elías Hay preguntas que, según el ex primer ministro conservador David Cameron, “ni los políticos deberían responder”. Tenía razón. Su antecesor, Gordon Brown, laborista, no reparó en diferencias ideológicas al convenir en que “nadie tiene el derecho” de formularlas. También tenía razón. Estuvo de acuerdo el ex viceprimer ministro Nick Clegg, liberal demócrata: “Quienes cuantifican el sexo no lo disfrutan lo suficiente”. En la evasiva ante la inquietud periodística coincidían a tres bandas los políticos británicos, menos propensos al destape que los norteamericanos. Los secretos de alcoba, por regla general, pueden estropear una campaña electoral, no una gestión gubernamental. Dan fe Bill Clinton y John F. Kennedy. ¿Qué ocurre cuando asuntos de esa estofa se cuelan en la alta política, como ocurrió durante la primera media hora del segundo debate presidencial entre Donald Trump y Hillary Clinton? Lo otro, acaso lo importante, queda reducido a cenizas, como en el primer debate. Trump debió explicar esta vez la grabación difundida en las vísperas en la cual alardeaba de besar y meter mano en sus (leer más)