Política

Los Pieles Rojas pasan de Hillary y Trump

Por Jorge Elías NUEVA YORK. – Dos días antes de las elecciones de 2012, Barack Obama recibió una pésima noticia: los Redskins, equipo de fútbol americano de la ciudad de Washington, habían caído 21 a 13 contra los Carolina Panthers. De haberse cumplido la Redskins Rule (Regla Redskins), Obama llevaba las de perder frente al candidato republicano, Mitt Romney. Terminó siendo reelegido, pero aquello pareció ser un mal presagio. El resultado de 17 de las últimas 19 presidenciales ha estado sujeto a esa cábala casi infalible, vital para los apostadores. En 1937, los Redskins se mudaron a Washington. Tres años después, en 1940, comenzó la curiosa profecía con la segunda reelección de Franklin Delano Roosevelt, demócrata, frente a Wendell Willkie, republicano. Los Redskins les habían ganado dos días antes a los Pittsburgh Steelers por 37 a 10. En 2008, los Redskins cayeron frente al mismo rival por 23 a 6. Como presunta consecuencia de ello, el candidato opositor, Obama, derrotó a John McCain, republicano como el presidente saliente, George W. Bush. ¿Qué ocurrió el domingo (leer más)

Política

Trump y Putin, extraña pareja

Por Jorge Elías Cuando todo parecía calmarse después de los escándalos desatados por las intromisiones de Vladimir Putin y de WikiLeaks en las presidenciales de los Estados Unidos, el FBI desató otro vendaval. Su director, James Comey, aportante en las últimas campañas republicanas, anunció que investiga nuevos correos electrónicos que comprometerían a Hillary Clinton. Surgieron de una pesquisa paralela, la de Anthony Weiner, ex congresista demócrata y marido en trámite de separación de Huma Abedin, persona de máxima de Hillary en el Departamento de Estado y en la campaña electoral. Weiner fue descubierto tres veces por su ex esposa enviándoles fotos suyas en paños menores a sus admiradoras por las redes sociales y el correo electrónico. En su teléfono móvil descubrió ahora el FBI correos electrónicos con información clasificada de Hillary durante su gestión como secretaria de Estado. Hillary creyó resuelto el embrollo de los correos electrónicos cuando fue exonerada por el Congreso. Denunció, a su vez, el presunto vínculo entre Putin y su rival, Donald Trump. Que no, que no lo conozco de nada, (leer más)

Política

Siembra miedos y cosecharás votos

Por Jorge Elías Un hombre de unos cincuenta años de edad come pastas con albóndigas. El perro espera su parte. De fondo, la televisión relampaguea y anuncia que el presidente Bill Clinton ha firmado un decreto por el cual el inglés deja de ser la lengua de los Estados Unidos, más allá de que no tenga lengua oficial. El hombre se atraganta y, presa de un espasmo, corre al teléfono de pared. Teclea como puede, ahogándose, el 911, número de emergencias. La voz femenina del contestador le indica que marque uno para castellano, dos para coreano…El hombre cae de bruces, quizá como sus compatriotas si algo así sucediera. El perro devora las sobras. Cual corolario, el mensaje procura ser decisivo: “La inmigración está fuera de control”. Eso ocurría en 2000. Doce millones de dólares invirtió Pat Buchanan, candidato presidencial por el Partido de la Reforma (de Ross Perot, en realidad) en el aviso televisivo con el cual intentaba captar acaso las mismas voluntades que Donald Trump en 2016. Las voluntades de aquellos que ven en (leer más)

Política

No sos vos, soy yo

Por Jorge Elías Con un rival tildado de misógino y de hostigador, Hillary Clinton debería contar con el apoyo masivo de las mujeres. Debería, pero… El apoyo de los hombres a Donald Trump supera el apoyo de las mujeres a Hillary. No sólo eso. Hillary, la primera mujer en la historia que puede ser presidenta de los Estados Unidos, tiene apenas un 36 por ciento de imagen positiva y un preocupante 59 por ciento de imagen negativa, según Gallup. Son los peores índices de popularidad en 24 años. Los de su carrera política. Lejos quedó el 67 por ciento de opiniones favorables de 1998, cuando decidió defender su matrimonio en lugar de dinamitarlo por los embustes de su marido, al borde de ser destituido por negar su relación con Monica Lewinsky. La carrera de Hillary está atada a la de Bill Clinton. Los llaman Billary. Eso crea adhesiones y rechazos, así como los estrechos vínculos de ambos con el establishment, cara y cruz con el adversario de Hillary en las primarias, Bernie Sanders. En 2008, (leer más)

Cultura

Locos por el golf

Obama ama este deporte como Clinton y la mayoría de los mandatarios norteamericanos, pero, en su caso, las molestias que ocasiona cuando lo practica suelen convertirse en un bumerán político En China, Bill Clinton recibió como una bendición la pregunta de un tal Lee, oyente del programa Ciudadanos y sociedad, de la Radio Popular de Shanghai: “Un amigo y yo notamos que usted está envuelto en varias actividades y se lo ve saludable, con buena figura, señor presidente. ¿Qué deporte practicaba en la universidad y cómo hace para mantener la energía en su trabajo?”. Transcurría 1998. Era el momento más difícil de su presidencia, jaqueada por su relación con Monica Lewinsky. La oposición republicana amenazaba con someterlo a un impeachment (juicio político). Estábamos todos pendientes en ese viaje de un eventual resbalón en suelo enjabonado. El tal Lee permanecía a mi lado, fuera del estudio, expectante. Parecía bien entrenado con el micrófono. Clinton, del otro lado del vidrio, era el primer mandatario norteamericano que visitaba China tras la masacre de Tiananmen, en 1989. Debía lucirse (leer más)

Política

Mentiras verdaderas

¿Por qué creemos que los políticos son los más grandes embusteros del planeta cuando, en realidad, nueve de cada diez personas mienten en forma regular y pareja? La actividad cerebral es mayor cuando uno miente. Una de cada cuatro personas miente o retoca la verdad cuando solicita empleo. Tres de cada diez mujeres mienten cuando confiesan su peso. El porcentaje crece si uno se adentra en un terreno tan resbaladizo como la fidelidad. Si miente en forma regular y pareja el 91 por ciento de la humanidad, ¿cómo actúan los políticos? Apenas un siete por ciento de los norteamericanos confía en los elegidos para cargos ejecutivos y legislativos, según Gallup. Como decía Otto Von Bismarck, artífice de la unidad alemana: “Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de la cacería”. La mentira tiene premio en los Estados Unidos. Desde 1929, el Liars Club (Club de Mentirosos), de Burlington, Wisconsin, premia la mejor mentira del año. Los periodistas Otis Hulett y Mannel Hahn lanzaron entonces un concurso de mentiras (leer más)

Política

Sobre héroes y tumbas (Segunda y última parte)

En la frontera entre las dos Coreas están prohibidos los jeans, las zapatillas y la ropa de color verde. Del lado de Corea del Sur hay un parque de diversiones. Es un adorno. No funciona. Más allá, al final de un territorio que culebrea entre alambres de púas y minas antipersonales, está “el puente del no retorno”. Es de madera, endeble en apariencia, pero encierra en su nombre la fortaleza de una amenaza para aquel que se atreva a poner un pie en él: “Te disparan o te capturan”, me dijo un mayor del ejército norteamericano de apellido Andersen, guía eventual en el azaroso derrotero hasta donde nos dejaran los norcoreanos. En ese límite difuso, a diferencia de otros sacudidos por guerras, los soldados de ambos bandos se ven las caras. Los surcoreanos permanecen de pie, con los puños hacia adelante a la altura de la cintura, estáticos, mostrando medio cuerpo; usan gafas espejadas para no responder a las provocaciones. Los norcoreanos, como me dijo Stephen Oertnig, funcionario civil de la ONU, “se lustran los borceguíes (leer más)

Política

Berlín, paredón y después

A un cuarto de siglo de la caída del Muro de la Vergüenza, prólogo del final de la Guerra Fría y de la desintegración de la Unión Soviética, el mundo ha avanzado a velocidades dispares Según Ralf Dahrendorf, “no puede sorprender si muchos llegan a la conclusión de que la democracia significa precios altos, desempleo elevado, bajos ingresos para la mayoría y ganancias especulativas para unos pocos. ¿Para qué ir a votar si éste es el resultado? De hecho, ¿para qué aceptar la democracia?”. Aprensivo en sus juicios, el eminente filósofo, filólogo y sociólogo alemán, nacionalizado británico, no pintó un fresco de algunos países de América latina, a veces enajenados por la polarización, sino uno de Europa del Este después de la caída del Muro de Berlín, el 9 de noviembre de 1989, y de la ulterior desintegración de la Unión Soviética. Otro 9 de noviembre, el de 1938, representa la otra cara de la moneda en Alemania. Ese día, miles de militantes nazis desataban una ola de violencia sin precedente tanto en su país (leer más)

Cultura

Un poco de amor francés

La revelación del romance del presidente François Hollande con la actriz Julie Gayet casi coincide con un nuevo aniversario del escándalo de Bill Clinton con Monica Lewinsky Enero era fatal para Bill Clinton. También lo es para el presidente de Francia, François Hollande. Eso parece, al menos. El 23 de enero de 1992, el semanario sensacionalista Star publicó las confesiones de Gennifer Flowers, cantante de clubes nocturnos de Arkansas, sobre el supuesto romance que mantenía con Clinton. Era el comienzo del fin de la carrera de un gobernador vitalicio, a pesar de sus tempranos 45 años de edad, a quien se le había cruzado la loca idea de ocupar la Casa Blanca después de cometer un pecado carnal, engañar a su esposa Hillary, y otro patriótico, negarse a ir con las tropas a Vietnam. Uno peor que el otro. Seis años después, en 1998, casi en la misma fecha en que estalló el escándalo en 1992, el 21 de enero, Clinton se desayunó con un sobresalto: –No vas creer esto, Hillary, pero… –meneó la cabeza (leer más)

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Política

Clubes de presidentes

Todos los presidentes vivos de los Estados Unidos asistieron a la inauguración de la biblioteca de George W. Bush en Dallas, Texas. La impactante imagen de los Bush, republicanos, con Barack Obama, Bill Clinton y Jimmy Carter, demócratas, a la misma hora y en el mismo sitio, es inusual en otras latitudes, acaso como el virtual epígrafe: la presidencia está más allá de las diferencias políticas. En América latina, Evo Morales reunió a la mayoría de los presidentes bolivianos pretéritos con el fin de reclamar a Chile la salida al mar; el de Uruguay, José Mujica, estuvo con sus predecesores al cumplirse 25 años del retorno de la democracia en la sede del opositor Partido Colorado, y no mucho más. Ese trato frío y despectivo hacia los presidentes anteriores, causantes de casi todos los males contemporáneos y algunos más, se vio reflejado en la jura de los nuevos senadores argentinos en 2005. El entonces presidente, Néstor Kirchner, evitó saludar a uno de ellos, el ex presidente Carlos Menem, enrolado en el mismo partido aunque militaran (leer más)

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Que no se vayan todos

El movimiento ultraconservador Tea Party saca partido del mal humor de la gente En 1862, Abraham Lincoln no pudo mantener la mayoría de número republicana en la Cámara de Representantes. Desde entonces, casi todos los presidentes de los Estados Unidos han besado el polvo en ese ámbito en las primeras elecciones de medio término de sus mandatos. Hubo pocas excepciones: Theodore Roosevelt en 1902, Franklin Roosevelt en 1934, Bill Clinton en 1998 y George W. Bush en 2002. Los otros derraparon, incluido Clinton en 1994. Dieciséis años después, con Barack Obama en la Casa Blanca, los demócratas perdieron el control de la Cámara baja y parte de la supremacía en el Senado. La disconformidad popular se ensañó, esta vez, con el promotor del cambio. Obama acusó recibo y se acusó a sí mismo: “Esta paliza me deja claro lo importante que es para un presidente salir de la burbuja de la Casa Blanca”. De la paliza pudo ufanarse Sarah Palin, puntal del ultraconservador Tea Party, encolerizada con “un presidente que, tal vez por primera vez (leer más)