Asia después de Trump

Contrariamente al pesimismo actual, Estados Unidos conservará importantes ventajas de poder que durarán más tiempo, inclusive, que una presidencia de ocho años, si Trump resultara reelegido




Xi y Trump en China: una guerra improbable | Foto de White House
Por Joseph S. Nye | Project Syndicate

SINGAPUR – Cuando la Comisión Trilateral -un grupo de líderes políticos y empresarios, periodistas y académicos- se reunió recientemente, muchos expresaron preocupación por la caída del liderazgo norteamericano en Asia. Todos los países asiáticos hoy comercian más con China que con Estados Unidos, a veces por un margen de dos a uno. Ese temor se ha visto exacerbado por la reciente imposición por parte del presidente Donald Trump de aranceles, y por sus expresiones de desprecio por las instituciones multilaterales. Una pregunta que se oyó con frecuencia en Singapur es: ¿el liderazgo estadounidense en Asia sobrevivirá a los años de Trump?

La historia ofrece cierta perspectiva. En 1972, el presidente Richard Nixon impuso unilateralmente aranceles a los aliados de Estados Unidos sin aviso previo, violando el marco del Fondo Monetario Internacional, y llevó a cabo una guerra impopular en Vietnam. El miedo al terrorismo era generalizado y los expertos estaban preocupados por el futuro de la democracia.

Al año siguiente, David Rockefeller y Zbigniew Brzezinski crearon la Comisión Trilateral, que se reúne una vez al año para discutir este tipo de problemas. Contrariamente a las teorías de conspiración, la Comisión tiene poco poder; pero, al igual que otros canales informales de diplomacia “de dos carriles”, les permite a los ciudadanos privados explorar maneras de hacer frente a cuestiones espinosas. Los resultados se pueden encontrar en sus publicaciones y en su sitio web.

En Singapur, no había ningún consenso sobre Asia después de Trump. Por ejemplo, los miembros indios y chinos tenían diferentes posiciones respecto del papel de los proyectos de infraestructura “Un cinturón, una ruta” de China. Algunos asiáticos y norteamericanos diferían sobre las perspectivas de una resolución exitosa de la crisis nuclear coreana, así como el mayor interrogante sobre si una guerra entre China y Estados Unidos es inevitable. Y algunos europeos se preguntaban si la actual incertidumbre global refleja el ascenso de China o el ascenso de Trump.

Mi propia conjetura, que, como le advertí al grupo, podría ser errónea, es que Estados Unidos puede recuperar su liderazgo después de los años de Trump si vuelve a aprender las lecciones de cómo utilizar el poder conotros así como sobre otros. En otras palabras, Estados Unidos tendrá que utilizar su poder blando a fin de crear redes e instituciones que le permitan cooperar con China, India, Japón, Europa y otros para lidiar con problemas transnacionales -por ejemplo, estabilidad monetaria, cambio climático, terrorismo y delitos cibernéticos- que ningún país puede resolver unilateralmente. Eso requerirá superar las políticas y actitudes unilaterales asociadas con el ascenso de Trump.

En cuanto al ascenso de China, contrariamente al pesimismo actual, Estados Unidos conservará importantes ventajas de poder que durarán más tiempo, inclusive, que una presidencia de ocho años, si Trump resultara reelecto. La primera es la demografía. Según datos de las Naciones Unidas, se espera que Estados Unidos sea el único país desarrollado que contribuya al crecimiento de la población global en 2050. A la vez, se proyecta que China, el país más poblado hoy, pierda el primer lugar a manos de la India.

Nota completa: Asia después de Trump

 



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