Cataclismo en la Unión Europea

El norte de Italia fue acaparado por el discurso neo-fascista de Matteo Salvini y el sur por los bríos moderados de Luigi Di Maio




Cuando el voto no despeja dudas | Foto de Camera dei deputati
Por Raquel Pozzi | La Capital de Mar del Plata

Mientras la República Federal de Alemania lograba formar la coalición luego de un gran desgaste en las negociaciones entre la Unión Demócrata Cristiana (CDU) con el Partido Social Demócrata (SPD) otorgando el cuarto mandato consecutivo a Ángela Merkel, la República parlamentaria y presidencialista de Italia estrenaba la nueva ley electoral “Rosatellum bis” gestionada con vehemencia por Silvio Berlusconi y Matteo Renzi para favorecer a las coaliciones centro derecha y centro izquierda proponiendo una fórmula electoral enrevesada: el 36 % de los escaños de ambas cámaras serían asignados con un sistema mayoritario basado en circunscripciones uninominales y el 64% de forma proporcional, situación que tramitaría importantes inconvenientes para los nuevos partidos como “M5E” (Movimientos 5 estrellas) y “Liga” propugnándoles una situación incómoda a la hora de aglutinar electores.

Habida cuenta que Italia requería de urgente reforma electoral ya que desde el año 1948 la república italiana tuvo 65 gobiernos diferentes en 70 años, lo cierto es que el desenlace de la flamante ley generó el estupor de Alemania y Francia.

Los nuevos partidos políticos suscitaron turbación y deslumbramiento a la vez en la UE. El Movimiento 5 estrellas (M5S) creado en el año 2009 por el actor Beppe Grillo y el partido Liga Norte (Lega Nord per l’Indipendenza della Padania) fundado en 1991 por Umberto Bossi consternaron a la centro-derecha italiana -Partido democrático y Forza Italia- por el fino hilo que los une: el euro-escepticismo.

El norte de Italia fue acaparado por el discurso neo-fascista de Matteo Salvini y el sur por los bríos moderados de Luigi Di Maio en un país que está siniestrado económicamente. La mayor cantidad de votos fueron para el M5S pero ninguno de los partidos o coaliciones logran llegar al 40 % necesario para gobernar. Este panorama es el que dejó estupefacto al presidente Sergio Mattarella quien tendrá en adelante la desgastante tarea de gestionar para formar gobierno. Aún con imponente imaginación y combinando todas las variables posibles entre los diferentes partidos políticos la brecha se centra no tanto en la cuestión anti-sistema sino en la salida de la crisis económica hasta ahora tan custodiada y soslayada.

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