Cómo ser hombre en la nueva era del feminismo

La campaña #MeToo no sólo ha empoderado a las mujeres sino que ha obligado a replantear qué significa ser hombre hoy y qué papel deben jugar los varones en la lucha por la igualdad




La mujer es cosa de hombres: María Luisa San José y José Sacristán

“En la cabeza de cada hombre hay un amo, una voz inconsciente que envía instrucciones a través de un interfono. Ese amo -escribe Grayson Perry- es el jefe del departamento que cada uno tiene asignado en el Ministerio de la Masculinidad. Y ese ministerio quiere mantener las reglas”.

Perry es un artista ceramista inglés, un icono cultural en su país conocido por su afición a vestirse de muñeca y por sus provocadoras reflexiones sobre la identidad masculina. Se acaba de editar en España su libro La caída del hombre, un irreverente manifiesto de la masculinidad desde el feminismo que cuestiona aquellos imperativos que los psicólogos sociales Robert Brannon y Deborah David enunciaron en 1976 para definir el rol del hombre en la sociedad, algo así como los cuatro mandamientos del macho: estatus social, seguridad, agresividad y, sobre todo, no lo olvide, “nada de mariconadas”.

Ya saben, cuatro claves para ser “un hombre de verdad”, cuatro condiciones bajo las cuales todo marchaba bien o, al menos, iba según lo previsto por aquel jefe que nos habla a los hombres a través del interfono.

A finales del año pasado, después de las primeras denuncias de acoso sexual en Hollywood contra el poderoso productor de cine Harvey Wenstein, la actriz Alyssa Milano tomó prestado un hashtag creado diez años atrás por la activista Tarana Burke, #MeToo (Yo También), para iniciar una campaña contra las agresiones a las mujeres que inundó las redes sociales. Más de 200.000 personas compartieron su mensaje sólo en las primeras 24 horas. Vino después la campaña ‘Time’s up’ (Se acabó), millones de mujeres en todo el mundo alzaron la voz y de repente sonaron todas las alarmas en los despachos del Ministerio de la Masculinidad.

¿Qué piensan los hombres de todo esto? ¿Cómo deben reaccionar? ¿Cuál es su papel? ¿Qué narices significa ser hombre en la nueva era del feminismo?

“Ante lo que está ocurriendo lo primero que tenemos que hacer los hombres es ponernos delante del espejo, analizarnos y darnos cuenta de la situación privilegiada que tenemos por el simple hecho de ser hombres. Y justo después asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde para transformar el statu quo“, asegura Octavio Salazar, profesor de Derecho Constitucional y autor de El hombre que (no) deberíamos ser. “Ellas llevan siglos planteándose su lugar en la sociedad, nosotros nunca lo hemos hecho. La gran revolución pendiente del siglo XXI es la masculina“, insiste Salazar. “Y ese proceso sólo lo podemos hacer quitándonos todas esas capas de cebolla, las máscaras que la masculinidad nos ha ido imponiendo, todo lo que siempre ha implicado ser ‘un hombre de verdad'”.

Rodrigo Terrasa | El Mundo
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