¿Otra gran coalición? ‘Nein, Danke!’

Celebrar otras elecciones en Alemania, tras cinco meses de confusión, podría generar un voto en favor de la extrema derecha, pero una Gran Coalición también puede impulsarla. Un Gobierno en minoría de la CDU no es tan malo




Angela Merkel, gestora de la Gran Coalición, en el Bundestag
Por Timothy Garton Ash | El País

El 4 de marzo será una fecha importante para Europa. El mismo día en que se celebran unas cruciales elecciones generales en Italia, sabremos si el referéndum interno del Partido Socialdemócrata alemán (SPD) dice sí al Gobierno de Gran Coalición en Berlín y a continuar su asociación actual con los democristianos de Angela Merkel. La opinión general es que ese sería un resultado bueno para Europa. Pero yo creo que no. La Gran Coalición sería positiva a corto plazo, pero negativa a la larga. No basta con aliviar los síntomas, hay que abordar las causas. Y existe una alternativa.

La historia nos enseña que una Gran Coalición de los principales partidos de centro-izquierda y centro-derecha tiende a fortalecer los extremos, y ya ha sido así. La existencia de esta misma Gran Coalición durante 8 de los 12 años anteriores fue uno de los motivos de que AfD obtuviera el respaldo de uno de cada ocho alemanes en las elecciones del pasado septiembre. Y no olvidemos que, al lado de AfD, UKIP es un partido moderado, y Berlusconi, un distinguido caballero conservador.

La respuesta a la oleada de populismo antiliberal en Europa debe incluir la regeneración fundamental del centro-izquierda. En Francia, los socialistas prácticamente han desaparecido, y en la campaña italiana, el Partido Demócrata de Matteo Renzi está teniendo resultados casi tan malos como el SPD en Alemania. Los socialdemócratas alemanes no pueden regenerarse mientras estén en el Gobierno con sus principales adversarios. Por eso, los Jóvenes Socialistas, dirigidos por Kevin Kühnert, están recorriendo el país para tratar de convencer a sus camaradas de que voten no a la Gran Coalición.

La opinión general es que, después de cinco meses, Europa necesita desesperadamente un Gobierno estable en Alemania que dé una respuesta positiva a las ambiciosas propuestas europeas de Emmanuel Macron. El próximo año, hasta las europeas de 2019, va a ser crucial para dar nueva vida a la UE tras el Brexit. De ahí que el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, tuitee que “La Groko alemana es un hecho positivo”.

No estoy seguro de que sea necesaria una Groko alemana para que haya las coaliciones deseables en Europa, ni que sea lo mejor para el proyecto europeo a largo plazo. Imaginemos una posibilidad ligeramente pesimista, pero totalmente posible: de aquí a un par de años, la economía alemana se tambalea, al tiempo que los acuerdos impuestos por la Gran Coalición en la eurozona —por empeño de los socialdemócratas— obligan a Alemania a hacer transferencias de dinero a algún país del sur de Europa sumido en la crisis. Imaginemos la reacción de los alemanes descontentos: ¿un 20% para AfD en las siguientes elecciones?

El peor argumento en favor de una Gran Coalición es el que he oído con gran contundencia en Berlín: no hay alternativa. Pero ese tipo de política elitista y de “no hay alternativa” es precisamente lo que empuja a muchos populistas a votar por AfD, o Donald Trump, o el Brexit. Pónganse en el lugar de un alemán insatisfecho que en septiembre votó para que cambiaran las cosas y ahora ve que no ha cambiado absolutamente nada: la misma canciller, la misma coalición, la misma retórica vaga, y políticas muy similares.

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