Las dos amenazas contra la democracia liberal

La democracia liberal está siendo debilitada por una tendencia a poner el acento en “liberal” en detrimento de “democracia”




El Parlamento Europeo, caja de resonancia del debate | Foto de Parlamento Europeo
Por Dani Rodrik | Project Syndicate

CAMBRIDGE – Hoy casi todos denuncian que la democracia liberal está en crisis. La elección de Donald Trump, la votación a favor del Brexit en el Reino Unido y el ascenso electoral de otros populistas en Europa han puesto de manifiesto la amenaza de la “democracia iliberal”: una forma de política autoritaria que tiene elecciones populares pero poco respeto al imperio de la ley y a los derechos de las minorías.

Son menos los analistas que advirtieron que la democracia iliberal o el populismo no son las únicas amenazas políticas. La democracia liberal también está siendo debilitada por una tendencia a poner el acento en “liberal” en detrimento de “democracia”. En esta forma de política, los gobernantes están aislados de su responsabilidad democrática por una multiplicidad de restricciones que limitan la variedad de políticas que pueden implementar; estas son establecidas por organismos burocráticos, reguladores autónomos y tribunales independientes o impuestas externamente por las reglas de la economía global.

En su nuevo y valioso libro The People vs. Democracy [El pueblo contra la democracia], el politólogo Yascha Mounk denomina a este tipo de régimen (estableciendo una oportuna simetría con la democracia iliberal) “liberalismo indemocrático”. Señala que nuestros regímenes políticos han dejado hace mucho de funcionar como democracias liberales, y se muestran cada vez más como liberalismo indemocrático.

Es posible que la Unión Europea sea la máxima expresión de esta tendencia. La institución de un mercado común y de una unificación monetaria en ausencia de integración política obligó a delegar la formulación de políticas a organismos tecnocráticos como la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Tribunal Europeo de Justicia. La toma de decisiones está cada vez más alejada de la gente. Y aunque Gran Bretaña no pertenece a la eurozona, en el llamado de los partidarios del Brexit a “recuperar el control” se reflejó la frustración que sienten muchos votantes europeos.

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