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Política

Tira pa’lante que empujan atrás

La fórmula del hecho consumado que aplica Obama en Honduras decepciona a Lula Brasil está harto de ser el país del futuro. Lo dice siempre Luiz Inacio Lula da Silva y, convencido, completa la inserción internacional iniciada por Fernando Henrique Cardoso en los noventa. Más allá de las diferencias entre ambos, la hoja de ruta trazada por uno fija el derrotero del otro. La certidumbre política y la consolidación económica del país ayudan. Como ayudan, a su vez, el carisma y la lágrima fácil del actual presidente, cuya naturalidad suele ser traicionera. Lula no compite en dislates con George W. Bush, pero, entre otras pifias, ha confundido al “compañero Menem” con Néstor Kirchner y ha propuesto “un brindis por la felicidad” al presidente de Siria, Bashar al-Assad, a pesar de la abstinencia al alcohol de los árabes. De las situaciones embarazosas ha zafado con humor y cintura. ¿Es un error, también, la cálida recepción ofrecida a Mahmoud Ahmadinejad y la defensa del derecho de Irán a desarrollar su programa nuclear, en tanto tenga fines civiles, (leer más)

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Política

La ciberguerra fría

La protección de las redes se ha convertido en la prioridad de las potencias militares Un rato antes de la invasión, el Pentágono informa a George W. Bush que puede congelar miles de millones de dólares de las cuentas bancarias de Saddam Hussein. Es como ganar media guerra sin lanzar un solo misil: Irak no podrá pagarles a sus tropas ni reponer suministros. El presidente norteamericano evalúa el riesgo de la operación: teme que un ciberataque provoque un caos financiero capaz de extenderse como un rayo a Medio Oriente, Europa y, también, los Estados Unidos. Ni su gobierno ni los otros, sean aliados o no, están preparados para soportar los daños colaterales de un golpe de esa magnitud. Lo desaprueba. Seis años largos después del comienzo de la guerra contra Irak, la alianza atlántica (OTAN) revela que sus 28 miembros y otros tantos asociados han sido blancos de ciberataques. Es el indicio de una nueva era signada por la ciberguerra fría en curso, instancia que va más allá de la obsesión de Barack Obama con (leer más)

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Política

Alta en el cielo

¿En qué medida la religión puede llevar a un soldado a liquidar a sus camaradas? Hasta el 11 de septiembre de 2001, nadie imagina que aviones comerciales secuestrados y tripulados por terroristas suicidas van a estrellarse contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Hasta el 11 de marzo de 2004, nadie imagina que trenes repletos de gente van a ser blanco de atentados cerca de Madrid. Hasta el 7 de julio de 2005, nadie imagina que el metro de Londres va a convertirse en una trampa mortal. Hasta el 5 de este mes, nadie imagina que un mayor del ejército norteamericano que profesa la fe musulmana va a cometer en una base militar la peor masacre de los Estados Unidos. ¿Es Malik Nadal Hasan un enajenado a pesar de ser psiquiatra o es un desencantado con las guerras declaradas contra países islámicos? La decepción es el síntoma frecuente de sus pacientes, los soldados que retornan del campo de batalla. Es el caso del infante de marina Abdi Akgun, también musulmán: “No quiero manchar a mi (leer más)

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Amor sin barreras

La caída del Muro de Berlín supuso a Gorbachov un costo que no reparó la historia Veinte años después de la caída del Muro de Berlín, Mikhail Gorbachov graba un disco en memoria de su esposa. Raisa Maximovna muere en 1999 mientras recibe tratamiento contra la leucemia en Alemania, unificada 10 años antes gracias a su marido y el canciller de la porción occidental, Helmut Kohl, con la venia de George Bush tras las gestiones de su antecesor, Ronald Reagan, y el papa Juan Pablo II. El padre de la perestroika (transformación) interpreta ahora siete de las 10 Canciones para Raisa con el músico ruso Andréi Makarévich. Son las favoritas de ella. Son, en su voz cascada, el tributo a 45 años de matrimonio. En 1992, los Gorbachov visitan a la Argentina. Le preguntan a él, con tono de broma, si la mancha en su frente es un ingrato recuerdo de las palomas de la Plaza Roja. La mira a Raisa y, finalmente, sonríe. Sobre su espalda carga el peso de la desintegración de la (leer más)

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Cantando bajo la ducha

Como “no estamos en tiempos de jacuzzi”, Chávez exalta sus baños de corta duración Es de oligarcas y pitiyanquis “cantar media hora en el baño”. La ducha del socialismo del siglo XXI debe durar tres minutos. Ni uno más ni uno menos: uno para mojarse, el otro para enjabonarse y el último para enjuagarse. “¿Qué más hace falta para bañarse?”, se pregunta el mentor de la “ducha comunista”. La revolución bolivariana no tolera crema de enjuague ni esponja ni sales de baño ni piedra pómez. Tres minutos “he contado yo y no quedo hediondo”, predica Hugo Chávez. Es que “si están mucho tiempo en el baño con el jabón y se meten en… esto… cómo se llama… un jacuzzi; imagínense, qué clase de comunismo tendremos. No estamos en tiempos de jacuzzi”. No estamos en tiempos de jacuzzi ni de golf, “deporte para burgueses”; los burgueses, apunta, “son tan flojos que ni caminan; los llevan en un carrito”. Tampoco estamos en tiempos de videojuegos y juguetes bélicos: promueven egoísmo, individualismo y violencia. “Debemos volver al trompo (leer más)